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Una sombra al final del pasillo

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Ana era una chica conocida por su valentía. Sin embargo, si había algo que podía realmente hacerla temblar como nunca eran los espíritus. Aunque ella no creía en la existencia de los mismos, le aterraba la idea de solo pensar que pudiera cruzarse con uno.

Se trataba de una chica bastante popular en la Facultad de Ciencias donde estudiaba, querida por amigos y profesorado, segura de ella misma y con los pies en la Tierra. De hecho, era una de las alumnas más exitosas del campus.

Cada martes con motivo del día del espectador, tanto su hermana pequeña, Luisa, como sus padres, se marchaban al cine de la localidad en la que residían aprovechando las fantásticas ofertas existentes, para ver así cualquier película nueva de la cartelera.

Uno de esos muchos martes, algo empezó mal en casa de Ana. La joven, bajó a su perro como todas las noches pero comprobó como éste, se quedaba mirando al final del pasillo de casa a la vez que ladraba. Ana se asustó muchísimo pensando que podría haber entrado alguien en casa, encendió las luces del pasillo para comprobarlo pero se tranquilizó al ver que no era nadie.

El perro de Ana era un pastor alemán de gran tamaño y, para asombro de la niña, siguió ladrando sin parar al pasillo como si viese alguna cosa, pero Ana volvió a encender la luz nuevamente y se cercioró que no había nadie en el lugar.

Minutos más tarde, la chica se sorprendió al escuchar la radio encendida pero supuso que se la habría dejado su hermana pequeña, por lo que subió a la habitación de ella para apagarla, pero cuando fue a hacerlo vio como estaba encendida pese a no estar enchufada a la corriente.

La casa de Ana que era bastante grande, se encontraba rodeada por un pasillo que era de obligado paso y la chica, tenía que atravesarlo para salir de la casa después de asustarse con el sonido de la radio que no tenía corriente alguna. Cuando se encontraba al principio del pasillo y su perro seguía ladrando cada vez más fuerte al mismo, fue a encender la luz pero increíblemente no funcionaba.

Ana se dispuso a salir corriendo a través del pasillo cuando un espíritu se la llevó. Al regresar sus padres, solamente estaba el perro de la niña pero ella no y desde entonces, pueden escucharse los lamentos de Ana pidiendo ayuda pero nadie puede escucharla al estar en otra dimensión.