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La novia embrujada

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Antonio llevaba ya muchos años buscando una chica con la que casarse y pasar el resto de su vida, una novia que fuese sencilla y buena, pero que a la vez tuviese su carácter y por supuesto que fuese organizada.

Con el paso de los años, lo cierto es que no tenía buena suerte en este sentido, y en un momento parecía que ya iba a desistir y optar por quedarse soltero para el resto de su vida.

Pero de repente, durante uno de nuestros viajes conoció a una muchacha muy agradable aunque con unas formas algo extrañas, pero al pertenecer a un pueblo apartado y al no haber viajado en toda su vida, pensamos que quizás se debía a unas costumbres muy arraigadas en su carácter.

Todo fue fenomenalmente bien, hasta el punto que finalmente se casaron y nuestro amigo decidió ir a vivir al pueblo originario de ella, ya que fue lo único que ella pedía a cambio de estar a su lado durante el resto de su vida.

Una tarde estábamos todos reunidos en la casa que estaban reformando en el pueblo y pasamos a cenar unos cuantos platos que habíamos traído para recuperar las fuerzas, y en ese mismo instante, esta chica que pasamos a conocer como la novia embrujada, alzó la mirada cuando estaba sentada junto a nuestro amigo Antonio y se quedó mirándonos fijamente, y a los pocos segundos sus ojos comenzaron a tornarse rojos y de sus cuencas fluía sangre como nunca antes habíamos visto.

Nosotros nos levantamos y nos fuimos, pero nuestro amigo no entendía qué era lo que había pasado. Más adelante pudimos quedar con él y le explicamos lo que vimos, pero él nunca supo entendernos o directamente no quería hacerlo.