Usamos cookies propias y de terceros para mostrar publicidad personalizada, consideramos que usted acepta su uso al navegar por el sitio. Información
envia

La luz al final del pasillo

» » La luz al final del pasillo

A las 20:00 ya estaban todos los amigos reunidos para entrar a la casa abandonada. De los seis, Pablo y Ernesto son los que en el fondo creían en los espíritus, y por ello habían organizado la visita con las cámaras y las grabadoras, con la esperanza de encontrar algo y poder demostrar que existe un más allá.

Daniel era el que menos creía, pero la verdad es que al entrar dentro de la casa, los demás se dieron cuenta de que la cara le estaba cambiando. Empezaba a sentir un poco de miedo, el mismo que todos los demás.

Bien posicionadas las cámaras en el salón que días antes habían visto las luces, se acomodaron a la espera de que algo ocurriese, pero al final iban pasando las horas y todo permanecía en silencio.

Durante varios días fueron probando para ver si había suerte, pero nada de eso. Al final, todos menos Ernesto se acabaron cansando y decidieron dejarlo.

Ernesto era terco por naturaleza, y si los demás no querían, él estaba dispuesto a seguir con el experimento y sacar a la luz los misterios más sorprendentes.

Esa noche volvió solo, y entró como de costumbre al salón. Poco tiempo pasó hasta que reparó en un pequeño ruido en la habitación contigua. Al dirigirse a ella pudo ver como todo en lo que él creía se hacía realidad; lo malo es que nunca pudo sacarlo a la luz.