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la cabeza del año

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Había una vez una señora llamada Mónica, que vivía en un pequeño pueblo no muy alejado de la ciudad, era un tanto curioso, incluso chismosa, sin embargo se llevaba bien con sus vecinos, con casi todos, con excepción de la persona que vivía enfrente, Mónica llevaba muchos años viviendo en esa casa, a diferencia de la mayoría que siempre veían la forma de irse a vivir a la ciudad, a Mónica no le importaba eso, ella estaba muy bien en su casa y tenía razones para seguir en ella, una de esas razones era vigilar a su extraña vecina, una señora solitaria, nunca hablaba con nadie, sin hijos, sin nadie que la visitara nunca, alguien quien siempre estaba en casa con excepción del primer día del mes cuando iba a la ciudad a hacer sus compras para todos los días restantes del mes, además de su vecina existían otros casos extraños en el pueblo, como la desaparición de las jóvenes, julio de cada año desaparecía una joven y nadie volvía a saber de ella, habían pasado ya 15 años desde la primera desaparición y nadie parecía saber nada al respecto.

Un día su extraña vecina salió a la ciudad como cada mes, Mónica cegada por el deseo de investigar a aquella extraña mujer que hacía años veía por su ventana, decidió entrar a su casa a investigar, al principio la adrenalina invadió su cuerpo, pero al estar entro de la casa, una sensación extraña la llenó, seguida de un escalofrío, era una casa lúgubre, muy oscura, con objetos muy viejos y todos empolvados, comenzó a recorrer la casa, subió las escaleras y atravesó el pasillo que se encontraba subiendo, al fondo, había una habitación con una puerta muy vieja y con mucho titubeo decidió entrar, lo que se encontró allí era algo espantoso, 25 cabezas de mujeres muertas viendo a su retrato, no podía creerlo, su vecina era la culpable de esas muertes.

Mónica salió de la habitación de prisa y corriendo bajó las escaleras pero no pudo salir, su vecina estaba en la casa y lo último que Mónica escuchó fue –encontré la cabeza de éste año-.