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El tren infernal

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Después de un tiroteo, los delincuentes consiguieron entrar en un tren subterráneo donde se refugiaban de la policía. El caso es que al poco el tren empezó a moverse con lo que consiguieron escapar.

Era de noche y el tren estaba prácticamente vacío. Tan sólo había otras dos personas, una de ellas bien vestida y durmiendo y otra con una botella de vino. Los delincuentes eran conscientes de que la próxima parada podría estar esperando la policía, así es que se prepararon para poder salir y meterse por el túnel del metro.

Poco a poco se iban acercando a la parada pero pudieron comprobar que no sólo no se detuvo el tren en la estación sino que comenzó a acelerar, por lo que pensaron que la policía les estaba tendiendo una trampa.

Fue entonces cuando intentaron moverse en el interior del tren buscando otra forma de escapar, aunque las puertas estaban completamente cerradas y la manilla para cambiar de vagón no les permitía pasar.

El viaje siguió su curso pero el tren seguía sin detenerse en las paradas y cada vez iba más rápido hasta que se dieron cuenta de que eso no era perpetrado por la policía. De repente, el vagón quedó sumido en la oscuridad y las luces empezaron a parpadear. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que todo el tren estaba completamente envejecido como si llevase años parado.

Por la nueva estación que pasaron pudieron ver una cámara de tortura donde estaban despellejando a un hombre, y así fue sucediendo parada tras parada, siendo cada una de ellas más terrible que la anterior.

Al día siguiente, los periódicos anunciaban que dos delincuentes habían muerto a manos de la policía cuando intentaban huir.