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El recuerdo de un hijo

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Enrique y María estaban acostumbrados a dar su paseo todas las tardes. Durante el mismo recorrían varias rutas por el campo, y aunque ya conocían el lugar como la palma de sus manos, lo cierto es que nunca se habían ni planteado dejar de pasear desde que se conocieron hacía ya más de 40 años.

Sin duda, había un lugar en una de las rutas que era el que más representaba, puesto que fue donde Enrique le pidió matrimonio a María. Este lugar era un fantástico barranco desde el que se podía apreciar todo el valle donde se encontraba localizado el pueblo más grande del lugar. Desde entonces siempre fueron felices en su pequeña y vieja casa, pero ellos nunca necesitaron más; una vida tranquila y familiar, aunque en realidad nunca pudieron disfrutar de la compañía de un hijo.

Y no es que no lo tuviesen, sino que cuando eran jóvenes, María quedó embarazada antes del matrimonio, algo que estaba muy mal visto, y tuvo que disimular su embarazo como podía. Una vez dio a luz, no pudo quedarse con él y lo arrojó por el mismo barranco donde, en memoria del pequeño, optaron por unirse en matrimonio.

Una tarde, paseando por el lugar y recordando con tristeza que fue la única oportunidad que tuvieron para ser padres, la noche comenzó a adelantarse, y un frío calaba sus huesos. Al pasar por el lugar escucharon la voz de un pequeño llorando en la parte baja del barranco.

En ese momento el corazón les dio un vuelco, ya que se trataba del lugar en el que se deshicieron de su hijo.

Al asomarse, una irrefrenable sensación recorrió el cuerpo del matrimonio, y antes de darse cuenta, se habían arrojado al abismo.