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El fin de la noche

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Eva y David salieron de la discoteca y como siempre, fueron a su portal favorito para darse unos besos sinceros de enamorados. Como cada viernes de Diciembre, con un frío de espanto en la avenida Rinoceronte de Ciudad Imperio, las calles estaban vacías, como si hubiesen saneado completamente la zona…. Sin embargo esta vez era excesivo, algo extraño estaba sucediendo.

Mientras los dos amantes se esforzaban por no asustarse se escuchó un estruendo enorme, Eva, asustada, se apartó de inmediato a su novio, se asomó por la puerta de cristal del portal y vio una sombra gigante comiéndose el Mundo. Era como una especie de espectro infinito que iba succionando la ciudad al mismo tiempo que se escuchaban voces de horror desde su interior, gritos de mujeres y hombres, maullidos, ladridos, millones de luces apagadas en segundos. No sabían a donde iban, ¿quizá el diablo había ganado la batalla contra Dios?

El mundo terminó para ellos en breve. Se desmolecularizaron en pedazos en tan sólo una fracción de segundo. No les dio tiempo siquiera a mirarse a la cara por última vez y despedirse, ni tan sólo a un último beso.

El agujero negro que acabó con todo se invirtió sobre sí mismo, por lo que se sabe que algún día volverá a repetirse la historia desde un inicio ya que el universo es cíclico. Me pregunto a que “alter ego” le tocará vivir de nuevo mi historia. Desde aquí arriba se ven las cosas muy bien y en breve levitaré al Campo Elíseo, dónde me han dicho que encontraré a Eva y David; desde que se unieron a nosotros no he sabido más de ellos.