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El coche misterioso

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De camino al trabajo, Ángel vio pasar un coche algo rápido, pero no le dio importancia, aunque le llamó la atención por una pegatina extraña que tenía en su parte trasera. Una vez llegó a la fábrica, pudo ver el coche aparcado cerca de la puerta, y pensó que se trataría de un nuevo trabajador.

Siguió su camino, fichó y entró en los vestuarios como de costumbre. Cuando vio al encargado le preguntó por la nueva incorporación, a lo que éste le contestó que él también se había fijado en el coche, que llegaba todos los días, pero que nunca había sabido de quién era.

La jornada completamente normal, y los compañeros sin saber tampoco nada sobre el susodicho. Quizás resultaba que se trataba de alguien nuevo en la oficina. En fin, poca importancia tenía. Al salir, el coche ya se había marchado.

Al día siguiente volvió a ocurrir lo mismo, y el coche volvía a aparecer en el mismo lugar. Siempre llegaba antes de fichar, por lo que nadie sabía todavía de qué se trataba. Siguieron pasando las semanas hasta que un día, Ángel volvió a la fábrica y fichó como de costumbre. Al entrar a los vestuarios algo extraño había pasado. No había absolutamente nadie. Se dirigió al almacén y más de lo mismo. Parecía como si la fábrica hubiese cerrado por ese día.

Como él sólo no podía empezar, entró en la oficina para ver qué era lo que pasaba, y ahí fue donde se encontró con todos sus compañeros fallecidos y apilados como si de una pila de troncos se tratase. Salió raudo para fuera y pudo ver que el coche ya no estaba…