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Celos que matan

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Había una vez un hombre joven llamado Aurelio, el era un joven muy atento con su amada novia, trataba de complacerla en todo lo que él podía, y ella hacía lo mismo, ella era una persona muy atenta, lo amaba sobre todas las cosas, así como el a ella, el único defecto de Aurelio era que él era una persona sumamente celosa, nadie podía acercarse a su novia, y mucho menos hablar con ella, pues él enfurecía al instante.

Aurelio tenía que realizar un viaje debido a su trabajo, prometió volver pronto, le aseguro a su novia que estaría de regreso cuatro días más tarde, pero no fue así, su viaje duró más de lo esperado; unos amigos de su novia, la invitaron a cenar mientras él no estaba para que no se sintiera sola, pero él llegó de sorpresa ese día, y se enteró de lo sucedido, sus celos fueron tan grandes que no se podía controlar, no entendía que se trataba sólo de unos amigos, después de esa noche ella no volvió a salir, la tenia encerrada en su habitación, amarrada, sin poder ver o hablar con nadie que no fuera él.

Al cabo de unos días sus amigos, familiares y compañeros de trabajo, comenzaron a preocuparse mucho Aurelio, poseído por sus celos, comenzó a citar a cada persona que intentaba comunicarse con ella, citándolos en su casa, haciéndose pasar por su novia, al llegar ellos tampoco salían de la casa, al menos no vivos, no en una pieza, no sí ella no presenciaba todo, así hizo con cada uno de ellos, hasta hacerlo con ella y al final consigo mismo, se dice que aun atormenta por las noches a las personas que tenían trato con su difunta novia, a cada una de las que algún día tuvieron contacto con ella.