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Almas atrapadas en el cuadro

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Había una vez un cuadro que asustaba mucho a Jorge. De hecho, pese a ser un joven conocido por su seguridad y confianza en sí mismo, ese cuadro de aquel restaurante tenía algo escondido que hacía estremecer al joven Jorge de 15 años.

Jorge, era un chico realmente popular en su colegio. Además, era admirado por su grupo de amigos y sobre todo, por una gran cantidad de chicas que lo consideraban como uno de los jóvenes más valientes de toda la escuela. Sin embargo, tenía miedo de los payasos, aunque nadie parecía saberlo.

Como cada fin de semana, los padres de Jorge se reunían con multitud de amigos y familiares en el restaurante de la Calle Sal si Puedes. Lejos de asustar el nombre de aquella popular calle a Jorge, se mostraba encantado de poder ver tanto a sus primos como a una gran cantidad de hijos de amigos de sus padres. Sin embargo, no se sabía bien si era por el payaso del cuadro o la mujer que parecía mirar a aquellos que lo observaban, pero Jorge sentía auténtico pánico con respecto al cuadro.

Una noche de Viernes, cuando caía el anochecer y se acercaba la hora de las brujas, Jorge se quedó embelesado mirando el cuadro y de repente, desapareció del lugar para encontrarse sumergido en la más absoluta oscuridad. Continúa caminando entre la oscuridad y vio como un payaso con una sonrisa malévola se acercaba, sonriendo, hacia él. Intentó gritar pero sintió que no podía hacerlo, trató de huir del lugar pero no podía moverse.

En tan solo unos segundos, Jorge se dio cuenta que algo no andaba bien, no podía hacer prácticamente nada para zafarse del payaso, pero éste pasó de él y continúo caminando hacia una puerta que había al final de la oscuridad. Jorge le siguió, y descubrió cómo la mujer del cuadro se encontraba allí, en una estancia, intentando escapar del payaso, la ayudó y finalmente, la mujer pudo escapar. Sin embargo, Jorge la sustituyó y ahora, puede verse al joven chico en el cuadro, a la vez que pide ayuda para que otro niño despistado se adentre en el infinito abismo del cuadro y le preste su alma.

Si alguna vez tienes la oportunidad de visionar este cuadro al que me refiero, ten mucho cuidado de mirarlo fijamente, porque podrías encontrarte con Jorge y ser tú, el próximo muchacho que quedases atrapado conjunto con tu alma, acompañando al payaso cazador de esencias.