Usamos cookies propias y de terceros para mostrar publicidad personalizada, consideramos que usted acepta su uso al navegar por el sitio. Información
envia

Al borde del precipicio

» » Al borde del precipicio

Pablo y María generalmente se reunían con sus amigos para realizar rutas por el campo, viajar a ciudades abandonadas y en general encontrar sitios que para ellos eran mágicos debido a que se encontraba muy apartados de la mano del hombre. Sin embargo, en esta ocasión las vacaciones de todos no habían coincidido, pero la pareja tampoco quería desaprovechar estas semanas para realizar una buena ruta y obtener las imágenes y recuerdos más fantásticos.

Por ello se pusieron manos a la obra y lo organizaron todo para una escapada ellos solos, sin rumbo fijo, sin organización de las rutas… Tenían muy claro que querían salir a la aventura y descubrir mundos nuevos y sorprendentes así como historias fascinantes.

Pero lo que no sabían era que se iban a convertir en protagonistas de una realidad que nunca hubiesen imaginado.

Tras varios días recorriendo carreteras, consiguieron llegar a un punto bastante alto de una montaña; un lugar asombroso por el que parecía que nunca había pasado nadie, lo que lo hacía aún más espectacular y por supuesto virgen para la mano humana.

Pararon a descansar cerca de un precipicio asombroso, a través del cual tan sólo se veía una naturaleza infinita pero que también iba a convertirse en su peor pesadilla.

Cuando decidieron marcharse, vieron como de repente un coche que venía detrás empezó a dirigirse al precipicio y acabó cayendo; se dirigieron para ver si alguno había salvado la vida, pero tan sólo escuchaban la agonía de los accidentados.

Lo que les llamó más la atención es que el coche era exactamente igual que el suyo, y al ver la cara de los jóvenes que cayeron fueron conscientes de que era una ilusión sobre ellos mismos. Rápidamente montaron de nuevo en el coche para salir de allí, pero la historia se iba a hacer realidad, y ya no tenían la posibilidad de dominar el vehículo.

Aún a día de hoy sus cuerpos todavía yacen al fondo de ese precipicio, un lugar que les llevó a la muerte tras días de dolor y sufrimiento.