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La extraña vida de Isabel

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Después de estar dando vueltas por toda la ciudad, Andrés e Isabel regresaron para seguir decorando la nueva casa que habían comprado. Aún faltaban muchos detalles por terminar, sobre todo porque era muy vieja y había que remodelarlo casi todo.

En el sótano era donde todo estaba peor. Había polvo y suciedad por todas partes, además de que encontraron un montón de trastos inservibles de los viejos inquilinos que habían fallecido hace ya algunos años.

Se dispusieron a pasar su primera noche en unos viejos colchones que encontraron y limpiaron. Justo a las 3:00 de la madrugada, Andrés se levantó a beber agua y al rato volvió a acostarse. Isabel volvió a quedarse dormida hasta que al día siguiente se levantaron de nuevo para seguir con las tareas.

Horas y horas de trabajo hicieron que llegase de nuevo la hora de dormir. Se acostaron pero de nuevo a las 3:00 Andrés volvió a levantarse a beber agua.

Fueron pasando los días y todo estaba cada vez más recogido, aunque todavía quedaban muchas tareas por hacer, y a Isabel ya le empezaba a llamar la atención que todas las noches Andrés se levantase a beber agua a la misma hora.

Esa noche se acostaron, y Andrés volvió a levantarse. Isabel fue detrás de él, pero al llegar a la cocina pudo ver cómo su marido, mientras bebía agua, se encontraba rodeado de espíritus que se reían y burlaban de él. Salió corriendo, pero cuando volvió la vista atrás ya no pudo ver nada. Isabel había perdido la vista, y cuando se despertó se encontraba en otro lugar muy distinto pero que no era capaz de reconocer, y nadie sabía quién era Andrés. Ahí fue cuando se dio cuenta de que nunca había ocurrido nada de eso, sino que por alguna razón no recordaba su verdadera vida… ¿o sí?